Chemsex, el placer de los psicoactivos
Foto de Ameer Basheer
“Una persona informada puede tomar mejores decisiones, mientras que una ignorante y asustada correrá mayores riesgos”
El sexo es una actividad placentera que va más allá de lo que tradicionalmente se nos ha enseñado, puede practicarse de muchas formas y en diferentes lugares, en función de los estímulos y las respuestas del cuerpo que se deseen experimentar. En ese sentido, las sustancias psicoactivas entran en juego, al incluir efectos que potencian el placer sexual, ya sea intensificándolo, generando nuevas sensaciones o prolongando la experiencia.
Desde ciertos sectores y en los medios de comunicación se ha instalado una creciente preocupación por el chemsex, identificándolo como un problema de salud pública. Es una práctica que consiste en el uso intencionado de sustancias psicoactivas para mantener encuentros sexuales. Se le ha asociado principalmente al uso de drogas sintéticas, consumidas en contextos de sexo grupal y con mayor incidencia entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Sin embargo, esta combinación no es nueva, ni menos una cuestión exclusiva de jóvenes o de HSH, creerlo puede llevar a minimizar experiencias propias en las cuales la información también es necesaria a fin de implementar formas más seguras de hacerlo.
Es relevante señalar, que el uso de sustancias psicoactivas no es sinónimo de consumo problemático ni adicción. Una persona puede consumir de forma recreativa sin que se vuelva un problema; para evitar que lo sea, es necesario considerar las reacciones que se desean conseguir y las que no con cada una y las diferencias al hacerlo en situaciones sexuales. Este articulo presentará algunos contextos en los que se suele practicar el chemsex, los efectos no deseados en la salud y las estrategias utilizadas en la promoción de prácticas más seguras.
¿En dónde y cómo se practica Chemsex?
Como se mencionó antes, el chemsex no se limita al sexo grupal, pero identificar espacios orientados a este tipo de actividades permite reconocer aspectos importantes a la hora de abordar el tema. En ese sentido, existen diferentes negocios: saunas, discotecas con cuarto oscuro y clubs. Asimismo, se encuentran las zonas de cruising y las reuniones sexuales en departamentos privados, las cuales han tenido mayor difusión y convocatoria gracias a las redes sociales y las aplicaciones de citas. Cada uno de estos contextos tiene particularidades que es útil conocer previamente, ya sea que se consuman psicoactivos o no. Aquí, puedes encontrar información detallada de los sitios y sugerencias a tener en cuenta.
El contexto también incluye las prácticas sexuales que se acompañan con psicoactivos, debido a los diferentes usos que se les puede dar antes, durante o después del encuentro. No obstante, ciertas sustancias pueden generar efectos no deseados en determinadas actividades. Por ejemplo, la ketamina tiene propiedades anestésicas, por lo cual no sería buena idea emplearla en una sesión de sexo como el fisting, en el que es necesario estar atento a las señales de dolor, con el fin de evitar algún tipo de lesión grave. Consulta aquí información detallada de algunas y sugerencias a cosiderar.
Finalmente, es relevante reconocer nuestra propia situación interna. La mayoría de condiciones que cambian un consumo recreativo a circunstancias problemáticas o de adicción es nuestro estado y las razones por las que lo hacemos. Si el objetivo de una práctica es escapar de situaciones difíciles con las que no hemos podido lidiar, es mucho más fácil establecer una relación peligrosa con aquello que estamos utilizando, porque no soluciona nada y sí nos puede llevar a comportamientos compulsivos. Conocer nuestros deseos, fortalezas y debilidades nos permite afrontar los escenarios no deseados que se pueden presentar y evitar que algo placentero se convierta en un problema. Si quieres algunos consejos para que el chemsex siga siendo satisfactorio revisa las siguientes sugerencias.
Efectos no deseados del chemsex en la salud
En primer lugar, se pueden identificar algunos riesgos generales:
- Respecto a las sustancias, si se llega a presentar una sobredosis, se mezclan aquellas contraindicadas o están adulteradas pude haber riesgo de daño grave al organismo y muerte. En el caso de consumo problemático o adicción hay impactos en la vida social como problemas económicos, pérdida de empleo, rendimiento académico reducido o abandono de otros espacios de ocio.
Sin embargo, el chemsex implica nuevos escenarios que pueden traer consecuencias particulares, diferentes al consumo en otros espacios o actividades. Por ejemplo, el estado de euforia del éxtasis puede llevar a prácticas sexuales sin protección, aunque existiera la intención de usarlas, o la excitación de un encuentro sexual conducir a dosis mayores a la planeada, con el riesgo que eso acarrea. Asimismo, el resultado será diferente al enfrentar un efecto no deseado con personas que darán contención, que realizarlo con alguien que ante alguna emergencia no prestara un auxilio adecuado.
Es vital considerar las preexistencias médicas y el efecto que algunas sustancias podrían acarrear, especialmente si usas medicamentos con interacciones no deseadas, ya sea por la reducción en la eficacia del tratamiento o por la posibilidad de toxicidad al organismo. Aquí, tienes información de las más utilizadas en el chemsex. Si tomas fármacos te sugiero visitar esta página, en la cual puedes consultar si existe alguna contraindicación con los psicoactivos que deseas consumir, siempre de forma complementaria a lo que te indique un profesional de la salud.
Cuando se utilizan drogas inyectables se habla de slamming o slamsex. Esta modalidad requiere cuidados adicionales, relacionados con el tipo de materiales utilizados, su esterilidad, el procedimiento y las zonas donde es acosejable hacerlo y en las que no. Al estar en contacto directo con la sangre se aumenta la posibilidad de infecciones de transmisión sexual, siendo de alto riesgo para VIH o Hepatitis C. No compartas agujas y deséchalas de forma adecuada. Si quieres saber más revisa las recomendaciones de StopSida.
Si en algún momento has sentido que el chemsex se te fue de las manos o te interesa reflexionar un poco sobre el control que tienes ahora, este breve test te puede ser de utilidad.
Perspectivas de abordaje
El miedo es una pésima estrategia a la hora de enfrentar las situaciones que plantea la realidad. La penalización de ciertos psicoactivos no impide que quienes lo desean las consuman y sí aumenta las posibilidades de resultados no deseados y limita las herramientas para un uso responsable. De la misma forma, la coexistencia de sustancias ilegales y legales lleva a creer que las últimas son más seguras, cuando requieren también un uso consciente y cuidados. Una persona informada puede tomar mejores decisiones, mientras que una ignorante y asustada correrá mayores riesgos.
Teniendo en cuenta lo anterior, un enfoque interesante ha sido el de reducción de riesgos y daños, que consiste en la disminución de los efectos negativos del uso de psicoactivos, tanto por su composición como por las condiciones en las que se realiza. Se logra mediante el conocimiento de cada sustancia o práctica sexual, la prevención de sobredosis o intoxicación y la atención terapéutica en casos de consumo problemático y adicción. No se trata de creer que el riesgo desaparece, pero disminuirlo permite que se disfrute de forma más segura y se afronten situaciones no deseadas con mayor tranquilidad.
Iniciativas en diferentes países ofrecen el testeo de psicoactivos como medida de prevención ante sustancias adulteradas. Consiste en saber exactamente lo que estas consumiendo para acceder a la información adecuada. También, cuentan con alternativas de consulta orientada a usos más seguros y señales de alerta a tener en cuenta. Algunas incluso brindan acompañamiento profesional por situaciones de consumo problemático o adicción.
Reflexiones finales
El chemsex no es algo nuevo, pero ha tenido un aumento considerable en los últimos años en un contexto de ausencia de información. Esta constituye la principal herramienta en la prevención de situaciones no deseadas, lejos del miedo y la desinformación que se han promovido desde otras perspectivas. Es una alternativa para que quienes disfrutan de prácticas no convencionales, puedan hacerlo de forma más segura y que la estigmatización disminuya.
Consumir no es igual a tener un problema, pero si en algún momento empieza a ser problemático es fundamental recibir el acompañamiento apropiado, no solo de profesionales de la salud sino de las personas significativas en nuestra vida. Los gustos o ideas diferentes no tienen por qué distanciarnos y ante cualquier situación lo que menos sirve es juzgar. Disfruta tu sexualidad y toma las medidas que mejor te vengan para hacerla más segura.
